
La ausencia de su amor debe matarte
La inteligencia artificial… vea pues
Yo no sé ustedes, pero a mí me da la impresión de que estamos viviendo en una fiesta rarísima. Como esas fiestas en Bushwick donde uno entra porque escucha un bajo brutal desde la calle, sube cuatro pisos por una escalera que huele a cerveza y pintura fresca, y cuando llega al apartamento hay un DJ poniendo vinilos increíbles… pero la mitad de la gente está mirando el celular
Así se siente la inteligencia artificial
No es que esté mal
Es fascinante, incluso
Una máquina que escribe cuentos, que compone música, que dibuja portadas de discos que nunca existieron. Es como tener un ejército infinito de estudiantes aplicados copiando todos los estilos del mundo al mismo tiempo. Borges, salsa brava, anime japonés, boleros tristes, techno berlinés… todo mezclado en una sopa eléctrica
Pero hay algo que me inquieta
Porque el arte, el de verdad, siempre tuvo algo de sudor
De madrugada
De cigarrillo mal apagado en un cenicero lleno
El arte venía de alguien que estaba vivo
De alguien que se enamoraba mal
Que bailaba demasiado
Que oía el mismo disco treinta veces seguidas hasta entenderlo
La máquina no hace eso
La máquina no se queda solo en el bar después de que todos se fueron, escuchando el último lado del disco porque el saxofón en esa canción suena como si el mundo se estuviera acabando
La máquina no se enamora de la voz de una cantante desconocida y entonces decide escribir una novela entera solo para explicar por qué ese timbre de voz lo salvó de la tristeza esa noche
La máquina produce
El artista vive
Y ahí está la diferencia
No digo que la inteligencia artificial sea el enemigo. Sería muy fácil decir eso. Además, los artistas siempre hemos usado máquinas: cámaras, sintetizadores, imprentas, samplers. Cada generación cree que la siguiente está arruinando el arte con tecnología nueva
Pero el peligro no es la máquina
El peligro es olvidarnos de vivir
Porque si dejamos de salir a bailar, de enamorarnos mal, de discutir de cine a las tres de la mañana, de coleccionar discos que suenan con polvo y con historia… entonces sí
Entonces la máquina gana
No porque sea más inteligente
Sino porque nosotros nos volvimos aburridos
Y el arte nunca ha sido cosa de gente aburrida
Así que usen la inteligencia artificial si quieren
Jueguen con ella. Háganla escribir poemas malos, portadas imposibles, manifiestos delirantes
Pero después apaguen la computadora
Salgan a la calle
Encuentren un bar con música demasiado fuerte
Hablen con alguien que no conocen
Escuchen un disco completo sin mirar el teléfono
Porque mientras haya alguien bailando de verdad en la pista…
el arte todavía está a salvo
